7 de noviembre de 2012

Otro posible origen para los minerales marcianos de arcilla

El Marte antiguo, como la Tierra actual, fue un planeta con gran diversidad geológica, en el que intervinieron numerosos procesos. Por tanto, cuando los científicos, utilizando robots de superficie o naves espaciales en órbita al planeta, encuentran un mineral especial allí, tienen que considerar varias alternativas para explicar su formación.

Hay varias hipótesis sobre las causas de la formación de minerales de arcilla en Marte. A estos minerales allí detectados a veces se les ha considerado como indicadores de que esa porción de la superficie marciana, en el pasado, fue alterada por agua líquida. Ahora, un equipo de científicos franceses y estadounidenses dirigidos por Alain Meunier de la Universidad de Poitiers en Francia, e incluyendo a Bethany Ehlmann del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, ha sugerido una nueva y muy diferente posibilidad.

Hasta ahora, los científicos planetarios barajaban dos hipótesis principales para explicar la formación de minerales de arcilla en Marte. Ambas están en sintonía con la idea de que el Planeta Rojo poseyó en el pasado ambientes habitables.

Una de esas dos hipótesis sostiene que durante períodos lo bastante largos, el contacto con el agua líquida pudo alterar las rocas ígneas, como el basalto, produciendo arcillas.

La otra hipótesis propone que las aguas fluyendo a través del subsuelo marciano pudieron producir arcillas mediante un proceso hidrotermal.

Región marciana de Nili Fossae, donde se hallan muchos materiales de arcilla expuestos. (Foto: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona)

Los autores del nuevo estudio creen que también existe la posibilidad de que los minerales de arcilla se hubieran precipitado directamente de magmas a elevada temperatura.

Esta nueva hipótesis es menos emocionante para la astrobiología. Sin embargo, tal como señala Bethany Ehlmann, profesora de ciencias planetarias en el Caltech, e investigadora del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, se tienen que considerar las tres hipótesis cada vez que se estudia un depósito de arcilla.

Los científicos esperan usar el robot Curiosity y su conjunto de instrumentos para estudiar las arcillas presentes en sedimentos del cráter Gale, el cráter de impacto que ese geólogo robótico está explorando.

Información adicional


Fuentes : http://www.caltech.edu/article/13553

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