26 de septiembre de 2016

El día y la noche durarán lo mismo el 26 de septiembre, y no en el equinoccio (ESPAÑA)

La mayoría de la capitales de provincia tienen entre 7 y 9 minutos más de luz hasta el próximo 26 de septiembre - afp
El tamaño del disco solar y la refracción atmosférica alargan la luz solar al menos 4 minutos al día
Contrariamente a lo que se suele creer y a la propia la etimología de la palabra, en el equinoccio noche y día no duran lo mismo, sino que el día dura algo más que la oscuridad. Es unos días después del equinoccio (antes si hablamos del equinoccio de primavera), y dependiendo de la latitud del observador, cuando la duración del día y la noche se igualan. En España esa igualdad entre el día y la noche se dará el próximo día 26 de septiembre.

Así, el mapa de duración del día de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) muestra que el 23 de septiembre –día en que este año se produce el equinoccio– la mayoría de la capitales de provincia españolas tienen entre 7 y 9 minutos más de luz que de oscuridad. Una situación que cambia el día 26, cuando el día durará 12 horas y la oscuridad otras tantas.

Como explica a ABC David Galadí-Enríquez, astrónomo en el Observatorio de Calar Alto (Almería), en los equinoccios «el astro rey sale exactamente por el punto cardinal este, se esconde por el oeste, y la noche y el día de luzdeberían durar lo mismo. O al menos eso indican tanto la geometría elemental como la etimología, porque equinoccio procede del latín aequinoctium, que significa “noche igual”. Igual al día, se entiende». Pero digamos que la teoría y la práctica o realidad observable no van de la mano. Y la razón hay que buscarla en el tamaño del disco solar y la refracción atmosférica.

«Desde el punto de vista matemático –explica Galadí-Enríquez– el Sol se esconde cuando el centro del Sol está en el horizonte. Si nosotros lo estamos viendo, todavía hay medio Sol. Tiene que pasar un poco más de tiempo paraque termine de esconderse el Sol. Esa diferencia es de al menos medio minuto cuando se pone el Sol y medio cuando sale, por lo que la luz se alarga como mínimo un minuto al día». Esto es así por el diámetro del Sol y porque se observa a través de la atmósfera terrestre. «El limbo superior del Sol asoma por la mañana un poco antes de que lo haga el centro del disco. Y al atardecer el limbo deja de verse algo después de que el centro del Sol se haya ocultado. Eso alarga el día de luz, en los equinoccios, un mínimo de un minuto», dice el astrónomo.

Dependiendo de la latitud

Además, como la luz de los astros viaja primero por el vacío y luego por el aire, «los cuerpos celestes muestran en el cielo posiciones aparentes más altas que las reales». La atmósfera se comporta como una especie de lente, por lo que todo lo que vemos en el cielo está levantado por encima de su posición real. «Si quitáramos la atmósfera el Sol bajaría de golpe», explica gráficamente el astrónomo. Por tanto, «cuando nosotros vemos que se esconde, lo cierto es que ya se escondió hace un rato. Y al amanecer lo vemos antes de que haya salido». Este efecto es más importante que el anterior, dice Galadí-Enríquez, y provoca un alargamiento del día de al menos 3 o 4 minutos. En latitudes medias, porque en una latitud más alta, como Escandinavia, estos efectos se incrementan alargando en muchos minutos los días y haciendo que la igualdad de duración entre día y noche se produzca aún más tarde.

Los entendidos en la materia se refieren a esta igualdad entre duración del día y de la noche como «equilux» o «equilunio», aunque lo cierto es que no hay nombre oficial establecido. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: «No es un efecto relevante para la astronomía. A nosotros nos interesa cuando el Sol está por encima del ecuador, esto es, el equinoccio. Si hay más o menos luz a un astrónomo le da igual», dice Galadí-Enríquez.

Fuentes: ABC

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